PUNTO DE VISTA DE ELARA
—Mía.
Eso fue todo. Eso fue todo lo que dijo antes de aplastar su boca contra la mía de nuevo.
No fue un beso. Fue una pelea. Su lengua se abrió paso a la fuerza entre mis labios, agresiva, con sabor al whisky que había estado bebiendo abajo. Respiraba con dificultad por la nariz, su agarre en mi cabello era tan fuerte que mis ojos se llenaron de lágrimas.
Se echó hacia atrás, sus labios húmedos, su pecho agitado.
—Jesús, Elara —murmuró, su voz sonando ahogada, como si e