Alana
De niñas siempre soñamos con un príncipe azul, idealizando a un hombre de buenos sentimientos y acciones que nos ponga por encima de todo y de todos, que luche por nuestro amor o que no se dé por vencido ante el primer inconveniente que se le presente, el cual sea un hombre detallista que nos regale un ramo de rosas y que su declaración de amor sea única e incomparable, al menos ese era la mía cuando tenía nueve años.
Con Hugo todo fue tranquilo, era todo un romántico a la hora de las fe