Después de la regañada que su asistente le dio a Caleb, el se centro en su rehabilitación, mientras recibía como todos los días informes de los movimientos de Dulce, ese era el único aliciente que tenia, ver como crecía su pancita y comía helado de chocolate con crema y lo disfrutaba con tanto deleite que hasta el quedaba satisfecho
— ¡Usted puede señor Alcalá!
—Te quisiera en mi lugar Sofia, esto duele de puta madre
—Lo imagino señor Alcalá, pero no quiero ni puedo hacerlo, su dolor debe senti