Al parecer todo iba bien entre Caleb y Dulce, su relación se hizo pública, los tortolos andaban como caminando entre flores y algodón, aunque Caleb sabía que solo él podía enfrentar todo lo que se podía venir, ya tenía el poder y el dinero no era problema, su único dolor de cabeza era tener a dulce en la oscuridad de las atrocidades que podían pasar al ellos estar juntos, algo de lo que después se arrepentiría
—¿Cómo están los negocios de Leandro?
—Siguen a flote, como usted quería, va