Maggie estaba acostada en la cama, con toda la cara envuelta en gasa mientras fingía estar irritada. "¡Duele como la p*ta madre! Mi cara sigue hinchada”.
"En unos meses se curará". Ken le cogió el dorso de la mano. "No te preocupes, el Señor Matthews no se cansará de tu cara así por así".
La mirada de Maggie se movía de un lado a otro. "¿Pero y si se cansa de mí?".
Ken tenía una sonrisa en la cara, pero no había ni una pizca de alegría en sus ojos. "Si se aburre de ti, haré que alguien te rec