Desde el baño hasta la habitación principal, Yorrick la dominaba en la oscuridad. Nadie podía ver el intenso deseo que ocultaba en lo más profundo de su mirada. Para Yorrick, la actividad íntima que se prolongaba hasta la luz del día era un abismo al que decidió lanzarse. En cuanto a Xyla, era una contradicción y una represión que nunca antes sintió.
Al final, todo se calmó.
A la mañana siguiente, Xyla se despertó por un ruido en la sala. Cuando trató de moverse, sentía como si su cuerpo se e