Maisie se alegró cuando escuchó las palabras de Hernandez.
Ella sabía que su abuelo no odiaba a los Goldmann desde hace mucho. Solo que se negaba a admitirlo.
Nolan empujaba la silla de ruedas mientras Maisie caminaba junto a Hernandez. Los tres caminaban por un sendero bordeado por árboles.
"Abuelo, ¿por qué no vuelves a quedarte en la mansión De Arma?", le preguntó Maisie.
"Estoy viejo. Quiero vivir en un lugar tranquilo. Este lugar tiene una linda vista, y me parece un buen lugar para pa