—Bueno…— Se queda callado por un rato. —Es que… bueno Hera…—
El dios de los cielos no sabe que contestarle a su hermano mayor, miro de reojo a Hades y esté no le quita la vista de encima a su hermano menor, que se limita a rascarse la nuca de forma nerviosa. Tomo de la mano a mi amado y él regresa a tener esa expresión suave y tierna que lo caracteriza estando conmigo.
—Por cierto hermano, te presento a Minte, mi mujer—
Al salir de semejante situación incómoda, Zeus me voltea a ver y me da un a