Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 7
“Ya nada puede herirme”
Mi madre entró al salón con una botella de champaña en sus manos, venia alegre y sonriente, mientras mi padre conversaba con el señor Harry Winter y mi amiga Aiora no dejaba de mirar todos los movimientos de aquel hombre.
Pensé: “¿por qué Aiora no deja de mirar a Harry Winter?” Era u







