"A no me extraña que lo quisieras tanto," comentó Cristofer.
"Sí, lo quiero. Cristofer, viví sola en nuestra villa durante cinco años cuando estábamos juntos. Durante esos años, llovió ciento dieciséis veces y tronó doscientas veintisiete veces. Cuando había tormentas, me acurrucaba junto a la ventana francesa de nuestra habitación, mirando hacia la puerta de la villa. Cada vez que veía las luces de un coche pasar, esperaba que regresaras. Pero, para mi decepción..." Estelle se quedó callada.
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