Las palabras de Thiago eran cada vez más confusas, quise seguir preguntando, seguir hablando con él, pero debía mantenerme al margen de la situación y no agobiarlo más con mis emociones también contradictorias. Cuando me encontré a Lucía en el comedor, a la mañana siguiente, no dudó en interrogarme, sobre lo que en verdad no quería hablar.
Y entonces le conté también lo que había sucedido con mi embarazo y lo que sentía por Thiago y me abrazó demostrándome confianza
— De película, amiga, ¿pero