Supe que ya no quedaba tiempo, que el día se me había ido pensando en el viaje, y ni siquiera había podido ir a visitar a mis padres. Cuando amaneció, supe que no quedaba de otra que había llegado el momento de marcharme. Tocaron a la puerta
— Thiago — dije asustada cuando abrí
— Déjame entrar, después reclamar — señaló pasando rápidamente al apartamento
— ¿Qué haces aquí? Sabes bien que todas nuestras fotos están en las redes y en el periódico. Te fui a buscar a la oficina, te llamé, te escrib