Y así de repente en mi cabeza se instalaron imágenes de él, de lo que Pierre quería contarme.
Vacío... Eso es lo que hay en mi interior, un inmenso y doloroso vacío.
Ya se lo que quiere decirme.
Incontrolables lágrimas salen de mí.
«Fortaleza Ámbar, que no se te forme el nudo en la garganta» me repito en mi mente.
Pierre me miraba pero su mirada solo confirmaba lo que ya intuía.
— ¿Está muerto? — solté en un hilito de voz.
Silencio.
Un silencio arrollador inundó la habitación.
— Está...