Roy quedó en shock por un segundo, pero su corazón inició a bombear con tanta fuerza que rápidamente reaccionó.
Con fuerza alzó la mano en la que empuña el puñal y mirando al hombre asustado a los ojos, sin piedad la dejó caer así enterrando el puñal en la silla atravesando el pene y los testículos del hombre.
—¡Dios! —El desgarrador grito resonó en el silencioso sótano.
—Quiero saber quién coñ0 es su jefe. —Miró a Leviatán. —De no responder quítenle lo más valioso que tienen, sé lo perfecto