Amor, eso es lo que siente Engla por su imposible demonio. Einar no puede controlarse cuando se trata de ella, no soporta que nadie la mire siquiera, pero ella sabe exactamente como calmarlo antes de perder completamente la razón.
Einar por alguna razón nunca recuerda los momentos amorosos y cariñosos que tiene con Engla y se le está dificultando disimular su repentina pérdida de memoria. Ella, en cambio, se lo recuerda siempre que puede, está fascinada con esa versión que ha conocido de él.