—Toma asiento… —ordenó Christopher , señalando una silla vacía que estaba frente a la suya.
―¿Qué es esto? ¿Un juicio? —protestó Ricardo, sintiéndose algo intimidado.
—¡Que te sientes te digo! Contesta… ¿Qué tanto recuerdas de ayer? —alertó Christopher .
―No estoy seguro… No mucho… —titubeó Ricardo. —Recuerdo que bebimos mucho vino para celebrar el nuevo trabajo de Rachel… Estábamos embelesados por nuestro reciente noviazgo, y yo quería que se quedara en mi casa… No recuerdo muy bien cómo llega