Volteó a ver a Ricardo, moviéndolo a un lado fuera del auto, antes de subirse en el asiento del piloto a mi lado…
―Muy bien, haré algo por ella… Pero será lo más rápido que pueda hacer… ¿De acuerdo? ¡A un lado! —señaló Vanya y entró.
―¡Gracias! ¡En verdad te lo agradezco! —respondió Ricardo con ilusión y esperanza.
Dentro del auto, Vanya notó como yo me sentía muy acomplejada de mí misma, me dolía ser una decepción para Ricardo Jaime.
―Rachel, escucha… Eres muy hermosa como eres. No le hagas cas