Había tenido a regañadientes que soportar estar sentada muy quietecita al lado de Jack, quien conducía como un loco por la autopista.
Había puesto un poco de música para distraerme de mi mal genio, pero no sucedería por mucho que lo intentara.
Me mantenía enfurruñada en mi lugar sin abrir mi boca o siquiera darle una mirada, no estaba muy segura de qué era lo que quería de mí a esas horas de la noche, pero a decir verdad, prefería no preguntarle y simplemente descubrirlo por mi cuenta al llega