Jack se mordió los labios, parecía nervioso, se pasó una de sus manos por su cabello y tragó saliva.
Finalmente, tras debatirse unos segundos, se despojó de sus ropas con sus manos temblorosas, me tomó con firmeza de los tobillos para obligarme a abrir las piernas en todo su esplendor, dejándole ver partes de mí que probablemente se sabía de memoria.
Se acomodó muy cerca de mi intimidad, rozando la punta de su pene contra ella, estremeciéndome por lo que estaba a punto de hacer.
Tragué saliva y