¡Es un demonio! Parte 2.
Yo tenía una cita con un nuevo cliente, al llegar pasé a la oficina, le di mi opinión acerca de algunas inversiones que había hecho, él me contrato para llevar sus finanzas, firmamos el contrato y salí a tiempo para recoger a mi hijo a la escuela.
—¿Mami cuando iremos al parque de diversiones? —. Lo miro de reojo.
—El otro fin de semana te parece ya que me acordé que alguien por ahí tiene que hacer un proyecto del sistema solar o algo así no me acuerdo bien—. Dije para ver qué reacción tenía.