La sorpresa. Parte 2.
—Solo hemos quedado tú y yo—. Le digo a Maikel que ya está dormido.
Lo tomo en brazos cierro la puerta del auto y entró a la casa, subo las gradas donde me espera mi luna, terminamos de subir los dos juntos, vamos a la habitación de Maikel, lo acuesto en su cama y ella lo cambia.
Al terminar lo llena de besos y vamos a nuestra habitación, tomamos una ducha juntos, al salir cada quien se centra en sus cosas.
Ella se sienta en el diván con algunas carpetas, y yo agarro mi laptop, también tengo tr