Capítulo 3: Último Uso

Capítulo 3: Último Uso

- Que quede estéril por salvarte – fue la declaración que se reprodujo en eco en su cabeza.

Por un momento, Santiago no sabía si reír o llorar.

Era divertido porque era el castigo que esa mujer merecía por cuestionarlo y dudar de su amor… pero también quería llorar porque esa idiota grito su problema, cuando él no estaba solo en esos momentos.

El plan de tener una tarde de sexo con Victoria se fue al carajo, porque a sus abuelos se les ocurrió ir a ver a Carolina, por lo que le toco llevarlos.

Pero ahora… se arrepentía de haberles contestado esa llamada.

- ¿A qué se refiere con que fue salvarlo? – preguntó el mayor frunciendo el ceño, dejando notar su presencia.

- Espera a… Abuelo no es lo que usted cree… - se apresuró a decir el rubio.

- Santiago ¿Qué hiciste? – preguntó la anciana.

- Y ustedes… ¿Quiénes son? – preguntó el amigo de Carolina.

- Ellos son los abuelos de Santiago – indicó Carolina secando sus lágrimas.

- Oye imbécil, supondré que tú eras el que estaba manejando ¿Por qué no te fijaste?

- Eso…

- Ya decía yo, mi Caro es precavida como para haber sufrido un horrible accidente de esa magnitud – indicó la pelirroja frunciendo el ceño.

- ¡No se metan!

- Santiago, cállate – ordenó el mayor.

- Que… - Santiago miró asombrado a su abuelo.

- No debes demostrar ser un ingrato, porque ella es tu salvadora - indicó la mayor acercándose a la cama para tomar las manos de la pelinegra – pero descuida ahora mismo este chico se hará responsable de sus actos y obviamente organizaremos una fiesta de compromiso para ustedes.

- Qué… - dijeron todos asombrados.

- Hm… es lo que este ingrato TE DEBE – declaró la mayor dedicándole una mirada gélida para evitar que su nieto se quejara.

- Gracias señora, pero creo que no es necesario porque él ya tiene a otra en su corazón.

- ¿Así? – preguntó el mayor empleando un tono gélido en su voz – mi nieto que se ha apoyado en ti para presentar contratos exitosos y conquistar a los clientes, además de tu apoyo y sentimientos incondicionales, usaste tu cuerpo para salvarlo… NO CREO que él se atreva a ser un maldito canalla y te abandone en momentos difíciles.

- … - Santiago apretó los puños mientras temblaba de rabia, ya que esos malditos viejos tenían poder sobre su padre y lo peor de todo es que sabían todos sus planes – ti… tienes razón abuelo, yo no voy a ser un canalla, voy a corresponder los sentimientos de ella y me haré responsable por lo que acaba de pasar.

En eso la mayor le pisó el pie.

- Ah… - estaba por quejarse hasta ver la mirada de la mayor – e igual usare todos nuestros recursos disponibles para buscar un buen doctor para que te cures, no importa cuánto tardemos buscaré curarte.

- … - Carolina no dijo nada porque era obvio que lo estaban obligando y no era sincero.

Los amigos de ella pensaron lo mismo, ya que era demasiado obvio con su pésima actuación.

Tras eso, los mayores acordaron apoyarla con la búsqueda de un buen tratamiento e igual le mencionaron que no se preocupara por el trabajo, ya que otros se encargaran de sus responsabilidades.

Al salir de la habitación Santiago sentía el ambiente tenso, el cual buscó romper cuando se subieron al auto, pero…

- Vas a terminar con esa mujer y te comportaras como corresponde – declaró el mayor.

- Abuelo…

- Ya investigamos y que esa niña está herida es por tu culpa por desabrocharle el cinturón de seguridad y jalarla para proteger tu cuerpo, aunque esa estúpida cree que te salvó de forma voluntaria y debes aprovechar eso.

- Bueno mi vida vale más que la de ella – declaró con arrogancia.

- Si serás estúpido – la mujer busco golpearlo en la cabeza con el bastón - ¿Qué te dijimos?

- Que buscara cómo sobresalir para demostrarle a mi padre que soy el mejor.

- Pero no así, piensa idiota… debes aprender a usar a las personas de una forma adecuada y más inteligente o Leandro no te dará la empresa – declaró el mayor frunciendo el ceño.

- Así es, hemos invertido mucho en ti y no vamos a dejar que todo se vaya al carajo porque no sabes controlar a tu amiguito – indicó la mayor tratando de golpearlo en la entrepierna.

- Ya mi amor, cálmate – el mayor abrazo a su amada – Santiago, sabes que está en juego así que más te vale que mandes lejos a tu amante o nosotros nos encargaremos de hacerlo.

- Y si… - Santiago estaba molesto por la agresividad de sus abuelos, pero los entendía… todo dependía de él… incluso compensarlos por esa gran injusticia.

- ¿Qué? – los mayores se giraron para verlo con el ceño fruncido.

- Y si solo uso a Carolina como he hecho hasta ahora – sugirió sonriendo de lado – ella es huérfana, así que creo que podemos usar esto para controlarla…

Con una sonrisa arrogante dibujada en sus labios comenzó a contar su plan a sus abuelos, quienes poco a poco olvidaban la angustia y sonreían satisfechos al escuchar esas palabras.

Porque no estaban dispuestos a gastar sus valiosos recursos en salvar a algo que ya no servía para su propósito biológico original.

Mientras los mayores estaban hablando y sometiendo a Santiago, los amigos de Carolina se hicieron a un lado y no dijeron nada.

Solo contemplaron ese pésimo show, porque esos viejos eran demasiado obvios.

Cuando se marcharon, se acercaron para hablar con ella.

- Am… Caro… esto… - empezó a decir la pelirroja haciendo una mueca.

- Tranquila Rita, es obvio que lo dijeron por obligación.

- Pero lo que más me enoja es la forma en como esos viejos destaparon los trucos sucios de ese idiota – declaró el rubio mientras apretaba los puños – dieron a entender que él solo te busco para usarte y ellos tácitamente lo aprobaron.

- Esa es la magia de apagar el cerebro enamorado – comentó con amargura Carolina – yo hice muchas cosas por él, porque creí en su palabra y deseaba ayudarlo para que le demostrara a su padre que era alguien responsable que podía encargarse de la empresa – indicó derramando lágrimas silenciosas – pero yo misma escuche como me menospreciaba y hablaba de eso, que solo me usa para conseguir la confianza y herencia de la familia.

- ¿Entonces por qué no lo dejas? – preguntó Rita.

- Eso quería hacer, pero un camión arruinó mis planes – indicó haciendo una mueca.

- ¿Y cuál es el plan ahora?

- No lo sé, Jorge – indicó sonriendo con amargura – se supone que mi plan era buscar ser la mejor abogada de Roux y con eso demostrarle a mi familia que puedo valerme sola, pero me desvié un poco de mi camino por culpa de las palabras del amor y ahora… ahora hasta perdí el derecho a ser madre – comentó apretando con fuerza las sabanas.

- ¿Y si le pagas con la misma moneda? – comentó Jorge sonriendo de lado.

- ¿De qué hablas? – preguntaron ellas.

- Esos viejos dijeron que usarían todo su poder para curarte y obviamente como esposa de ese ingrato obtendrás beneficios económicos.

- Hm… entiendo – dijo Carolina de forma pensativa.

- Hey, no hablen en clave que yo no entendí – indicó Rita haciendo un puchero.

- Que ambos sabemos que el amor ya no existe entre nosotros, pero que vea este matrimonio como un contrato de mutuo interés: él me necesita para ganarse a su padre y yo lo usare para mis propios fines… lo que significa un ganar-ganar porque ninguno de los dos estará atado por los sentimientos.

- ¿Pero no es arriesgado? – preguntó Rita haciendo una mueca.

- Si, pero tengo un As bajo la manga por si trata de destruirme – declaró Carolina guiñando el ojo.

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