Mi suegro me adora: ¿Por qué tiemblas, exnovio?
Mi suegro me adora: ¿Por qué tiemblas, exnovio?
Por: Mel Polanco
Capítulo 1: Cobarde

Capítulo 1: Cobarde

- ¿Y ahora por qué esa cara? – se quejó un hombre rubio mientras manejaba, aunque su atención no estaba en el camino sino en su pareja.

Una joven pelinegra, quien tenía una mueca dibujada en los labios y estaba con los brazos cruzados.

- No lo sé, tú dime ¿debo saber algo? – le preguntó empleando un tono sarcástico en su voz sin mirar a verlo a los ojos.

- Tch… sabes que odio que te pongas en ese plan de loca histérica.

- … - la joven sonrió con amargura – es gracioso cómo buscas culparme de tus errores.

- Ah… sabes ya me tienes harta, no me hables de esa forma intrigante y dímelo directamente – se quejó apretando con fuerza el volante.

- Hotel Plaza, habitación 43, Victoria Jones – dijo ella ahora mirándolo a los ojos.

- … - ahora fue el turno del rubio de quedarse en silencio – Es… espera Carolina, no es lo que…

Quiso explicar o justificarse, pero las palabras se le atoraron en la garganta por culpa del sonido de un claxon seguido de una luz cegadora.

Acto seguido, todo se volvió negro.

Durante ese tiempo, ella se quedó atrapada en un largo sueño.

Un sueño que le recordaba su infancia, mostrando esos momentos felices con su familia, luego pasó a esa plática especial con su padre, el viaje, la escuela, su primer encuentro con Santiago, la propuesta de matrimonio, el gran día en la iglesia acompañada de la clásica imagen parados en el altar escuchando la gran pregunta.

- Si quiero – escuchó su propia voz resonar en el lugar acompañado de los aplausos.

De repente esa algarabía se transformó en gritos acompañados de un dolor seco, sintiendo como algo la atravesaba.

Bajo la mirada y vio que él la estaba apuñalando en el vientre con un tubo.

Mientras caía al suelo, vio a esa mujer corriendo con una gran sonrisa a los brazos de él usando su mismo vestido.

- Gracias por ser útil – fue lo que dijeron ambos.

La ira la dominó, pero al mismo tiempo no sentía las fuerzas necesarias para hablar y gritar, por lo que reunió todas sus fuerzas para producir algún sonido.

¡NO!

El suelo y la realidad se unieron en ese grito, provocando que ella despertara de golpe, agitada y asustada.

Quiso moverse, pero se encontró con un cuerpo entumecido.

Tras calmarse un poco vio que estaba en una cama de hospital y había varios tubos conectados a su cuerpo.

- Ah… - trato de hablar, pero solo vio cómo su aliento empaño la mascarilla.

En eso la puerta se abrió dando paso a una enfermera, la cual venía a revisar sus signos, por lo que se sobresaltó al verla con los ojos abiertos.

- Señorita Castilla, esto es un milagro - dijo emocionada.

- Do… ¿Dónde estoy?

- Está en el hospital, ya ha pasado una semana desde el accidente y el médico pensó que no lo lograría o se quedaría en coma, ya que su cuerpo recibió un gran daño por culpa del impacto.

- Y… ¿y él?

- El hombre que estaba con usted igual salió lastimado, pero sus heridas fueron menos serias y hace 3 días, recibió el alta.

- Hm… – dijo forzándose a sonreír, ya que aún se sentía algo alterada por culpa de ese sueño, el cual estaba mezclado con los fragmentos de los recuerdos de lo que paso en ese momento.

- Bueno… por ahora no te muevas, voy a llamar al médico para que venga a revisarte.

Con eso dicho la enfermera enseguida salió de la habitación.

En la soledad, ella empezo a perderse en sus pensamientos, con lágrimas corriendo de forma silenciosa por su rostro.

5 minutos después llegó el doctor para revisar a la pelinegra.

Tras la revisión, algunos tubos fueron retirados junto con la máscara de oxígeno.

Carolina escucho que tenía golpes en todo su cuerpo, pero bueno… era su cuerpo y lo sentía… por lo que esa información le resultaba irrelevante, aunque estaba preocupada por el tema del trabajo.

Al notar su preocupación, la enfermera le pasó su teléfono, pero le advirtió que no lo usara mucho y que aprovechará para seguir descansando.

Cuando lo prendió y comenzó a revisarlo, vio que tenía miles de llamadas perdidas de sus amigos e incluso mensajes provocadores de Victoria acompañadas de fotografías provocadoras.

<< Ya me entere y espero que te quedes en coma, para que sea quien lo consuele >> - con la foto de dos manos entrelazadas, dejando notar la identidad de la mano masculina por que llevaba el anillo de compromiso que ella le había mandado a hacer.

<< Ni creas que porque protegiste a Santiago, él seguirá a tu lado, yo soy su verdadero amor, me entiendes >> - ese mensaje estaba acompañado de una fotografía donde se veía a una mujer castaña sentada sobre el cuerpo de su pareja.

<< Ojala te mueras, para que yo pueda volverme su prometida >>

<< ¿Ya te moriste? ¿Por qué no contestas? >>

<< No creas que haciéndote la mosca muerta conseguirás que Santiago te vuelva a amar, él me ama a mí y solo está contigo porque le resultas útil >> - para provocar le envió una imagen de ellos recostados en la cama, donde se podía ver los chupetones en el cuerpo de ambos.

Ver esas imágenes le provocaron un fuerte dolor en su corazón, pero también le confirmaron lo obvio: Santiago ya no la amaba y le estaba engañando con esa mujer.

La verdad no tenía ganas de contestarle a Victoria, porque sentía que ya no lo valía… así que hizo capturas de pantalla de todas esos mensajes y fotos, luego cerró el chat de ella y lo configuró en: no molestar.

Con la loca silenciada, ella empezó a contestarle a sus amigos para explicarles lo que había pasado e igual envió un mensaje a su trabajo para justificar su ausencia y pidiendo disculpas.

Al terminar dejó escapar un suspiro y acomodó su teléfono en la mesita junto a su cama para acomodarse en la cama para seguir descansando, ya que aún sentía mucho dolor en el cuerpo.

Ahora que estaba sola, comenzó a reflexionar sobre lo que estaba pasando con su relación, ya que era obvio que Santiago habia cambiado de corazón, porque esa fría indiferencia que estaba demostrado era la prueba más clara.

Nadie ha venido a verte – las palabras de la enfermera aún resonaban en su mente cuando ella le pregunto sobre eso.

- Creo que lo mejor es terminar esta relación por lo sano.

Si… eso era lo mejor, olvidar todo y cambiar de página.

Justo cuando estaba por quedarse dormida, la puerta se abrió dando paso al rubio, su prometido, quien caminó hasta quedar junto a su cama enseñando el bello ramo de flores que llevaba consigo.

Ella busca fingir estar dormida.

- Caro… - su voz sonaba algo preocupada – ¿estás despierta? co… ¿Cómo sigues?

- Acostada – dijo con sarcasmo abriendo los ojos.

- Am… si, pero… - por esa vez Santiago se aguantó las ganas de contestarle, porque al final del día: si estaba vivo era por ella.

Y eso fue algo que sus abuelos le recordaron, por lo que le regañaron al enterarse que no la había ido a visitar.

“Maldita sea… Si no fuera por su gran talento, ya me habría deshecho de ella hace mucho… tranquilo Santiago, la necesitas para conseguir la empresa… aguanta” – se dijo mentalmente mientras forzaba una sonrisa en los labios.

- Me refería a ¿Cómo te encuentras de salud? Am… ya sabes… que… ¿Qué te ha dicho el médico? – dijo haciendo una mueca.

- Solo me dijo lo obvio, que tengo golpes por todo el cuerpo, pero que en un rato me dice mi estado real para ver si necesito algún tratamiento o me quedaré con algún trauma.

“Lástima que ese golpe no afectó tu cerebro” – pensó con fastidio.

- Y tú ¿Por qué no habías venido a verme? – preguntó ella al notar que él estaba perdido en sus pensamientos.

- Bueno mi amor, recuerda que ambos sufrimos el accidente y…

- No lo parece.

- Am… bueno es que recuerda que tú me protegiste con tu cuerpo del impacto.

- ¿Estás seguro de eso? – preguntó mirándolo directo a los ojos.

- Por… por supuesto – dijo buscando dejar las flores sobre la cama para tomarla de las manos – lo que pasa es que con el golpe no puedes recordarlo bien, pero gracias a que me protegiste estoy perfectamente sano.

- Je… que curioso – indicó ella alejando sus manos de su contacto – porque yo recuerdo algo muy diferente – opinó frunciendo ligeramente el ceño.

- Am… bueno eso… eso ocurrió tan rápido y como me amas mucho, buscaste anteponer mi bienestar sobre el tuyo y…

- Y me imagino que esa es la hermosa historia que le has contado a todos nuestros conocidos ¿cierto?

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP