Capítulo 88.
El camino a la casa de Bastián Amelia se le hizo eterno, no hacía más que llorar recostada su pecho en la parte de atrás del maybach que funciona como transporte ya que es un blindado. Sabe perfectamente que su novio no se permite dejar ningún cabo suelto que comprometa su seguridad.
— ¿A dónde vamos? – exige con sutileza.
— A un sitio seguro, ya te dije que no me gusta correr riesgos cuando se trata de tu seguridad – explica, pero no la mira a la cara.
Subiste está fija en el espejo retrovi