Gabriela
¿Dónde estoy? ¿Por qué me están haciendo esto? Es lo único que se me ocurre preguntar mientras me encuentro sentada en lo que parece ser una silla. Mis manos están completamente atadas al igual que mis tobillos y por si fuera poco tengo una venda en los ojos, que no me permite ver el lugar donde me encuentro, intento moverme de un lado para otro con el fin de llegar al borde de la silla, pero me detiene una especie de cabuya que rodea mi cintura —¡Auxilio! ¡Auxilio! —Grito con desesper