37. CONTINUACIÓN
Justo cuando estaba a punto de cruzar la puerta de entrada, un agarre firme pero suave detuvo su avance. El contacto inesperado la hizo sobresaltar, su corazón latiendo con fuerza mientras un escalofrío de sorpresa recorría su espalda. Giró sobre sus talones, sus ojos abiertos de par en par, y se encontró con Matías.
Él estaba de pie allí, su figura alta y elegante destacando en la tenue luz de la calle. Sus ojos reflejaban una mezcla de sinceridad y una preocupación que Sofía no pudo descifrar