Catalina Abrego
Una vez llegue a nuestra suite me fui directo a la recamara de Georgina, necesitaba saber si estaba bien, además saber si no había terminado acostándose como yo con uno de esos chicos.
Abrí su puerta entre para verla cómodamente durmiendo sobre su cama como si nada, me dieron ganas de traerla de su pacifico sueño con un grito, pero en fin yo era una adulta mi amiga no tenía la culpa de lo ocurrido menos era mi madre para cuidarme todo el tiempo.
Retrocedí sobre mis pasos hacia l