Antonella salió de la trastienda al escuchar la campanilla de la puerta, señal de que alguien había entrado. Llevaba en la mano una nueva selección de flores, listas para preparar algunos pedidos. Las dejó sobre la mesa y luego miró hacia la puerta con una sonrisa profesional. Una mujer estaba de pie en medio de la florería. Antonella la evaluó en silencio durante unos segundos, con la sensación de que la había visto antes.
—Hola, buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarte? —preguntó, y entonces la r