El viaje entre el palacio de Gless y el del Lago no era tan largo, aunque para el omega que estaba intentando dormirse profundo era un tanto molesto. Ashary soltaba gruñidos de molestia contra el cuello de Lyon que lo acomodaba en su regazo con la intención de que estuviese más cómodo sin mucho resultado.
A pesar de eso, Ashary no había abierto los ojos durante todo el trayecto. Se notaba que estaba drenado. Creía cuando el duque le decía que tenía resistencia, y hasta él lo podía confirmar, pe