Tanto Lyon como Ashary se mantuvieron en silencio, sobre todo este último que no podía hacerlo dado que la mano del otro estaba sobre su boca y apretando incluso su nariz. Lo peor no se había dado cuenta pues estaba al tanto de la persona que revisaba donde ellos habían estado antes.
Además, el cuerpo de Lyon cada vez se pagaba más al de él presionándolo contra la pared a su espalda haciendo que soltara un leve quejido de protesta. Esta, tras el accidente se había vuelto realmente sensible y un