Su voz resonó hasta acá, y el silencio cayó en ambos lados. Néstor, con una sonrisa burlona, me preguntó, —Olivia, ¿qué decías?
—Dije que no deberíamos volver a tener contacto.
Néstor sacudió la cabeza. —¿Y la frase anterior?
—Te dije que gracias.
Él apretó los dientes y respondió con voz ronca, —Estoy en el Club Éxtasis. Si quieres darme las gracias, ven y hazlo en persona… a ver si tienes el valor.
Sentí una mezcla de diversión y desafío. A juzgar por la expresión de Néstor, parecía que n