La música seguía sonando de manera persistente en el salón, pero todos los presentes se quedaron paralizados.
Carmen tenía una mejilla roja e hinchada, mientras que la otra estaba pálida. Su cuerpo se inclinaba hacia adelante, a punto de caer al suelo, pero alguien la sujetó rápidamente. En sus ojos solo quedaba una total desolación.
—Escuché que fue Carlos quien la dejó, ¿cómo se atreve a tratar así a la nueva novia de Carlos?
—¿Alguien puede contactar a Carlos? ¡Carmen ha venido tan raramen