Estaba agotada y con mucho sueño, pero la fatiga era tal que las lágrimas se me caían sin poder dormir.
A esa hora de la madrugada, con una pequeña maleta, me mudé a casa de Ana. Ella fue muy comprensiva, me dijo que solo había estado enferma y que todo mejoraría con el tiempo.
La verdad, también quería alejarme de Néstor.
Lo de hoy fue demasiado incómodo, no sabía cómo iba a enfrentarme a él después.
Temía que, después de ser enviado de vuelta a su casa, regresara a buscarme, así qu