Néstor se había vuelto cada vez más calculador, y su venganza contra mí comenzó hace cuatro años.
Desvié la mirada hacia Iván, que estaba sentado a un lado. Su expresión era tranquila, sin sorprenderse de la relación entre Néstor y yo. Evidentemente, él había sabido todo desde el principio, confirmando aún más mis sospechas.
Néstor cruzó los brazos, sacó el labio inferior y sopló el flequillo que caía sobre su frente, esbozando una sonrisa. —¿Te rindes? Si no te rindes, no importa. Solo tienes