—¡Mamá!
No pude evitar llorar también. Toda la angustia acumulada en estos días estalló en ese momento. —Todo lo que has hecho no tiene sentido. ¡Mamá, él no me ama!
María suspiró —Hija, si Carlos no te ama, es problema tuyo. Además, deben tener un hijo pronto para asegurar tu posición.
Solté una risa amarga. ¿Era mi problema? El matrimonio es cosa de dos. ¿Por qué mi mamá cree que es mi culpa?
Tal vez, para la sociedad, sin importar lo que pase, siempre es culpa de la mujer.
Podía soportar