Al llegar por fortuna no había nadie, corrió hasta la ducha. Abrió la canilla, sin importarle que el agua esté caliente y comenzó a pasarse jabón en cada parte de su cuerpo. Mientras usaba jabón, y usó su mano en su zona íntima, lo recordó. Sus mejillas ardieron fuego, y se mordió los labios para no sentirse de nuevo así.
—¿Siempre será así..? —preguntó en un susurro.
Decide ignorar esos sentimientos, y salió de la ducha envuelta y perfumada.
Se recostó, habían sido demasiados emociones por un