Janice se sorprendió al ver a Dain; ella era la última persona que esperaba ver ese día.
Janice deja entrar a Dian sin dudarlo. No hay retraso, no hay acumulación emocional.
Una vez que Dian entra, el estado de ánimo cambia inmediatamente. El espacio se siente más apretado, como si algo serio estuviera a punto de ser descubierto.
Janice toma el control de la situación. Ella le dice a Dain con calma: "¡Ten tu asiento", lleviándola al sofá!
Dian dudó. "Estoy tan abrumado y no estoy seguro de por