—Nada, solo platicábamos, saludaba a su hermosa esposa —dijo Marcus y la forma en que miraba a Carolina hizo que Richard sintiera más y más rabia —. Discúlpenme, debo saludar a algunas personas —Marcus se alejó y Carolina lo siguió incluso con la mirada
—¿Qué tanto le ves?
—¡Déjame en paz, Richard! —ella intentó irse, pero Richard tomó su brazo y la miró fijamente
—No te olvides de que ahora eres la señora Steele, te prohíbo que te comportes como una…
—¡¿Cómo una qué?! Esa palabra úsala solo