Le tendí un trampa a Waldo. Quería aclarar las cosas con él de una buena vez por todas. Yo no quería arriesgar mi relación con Rudolph y deseaba que el cantante desapareciera al fin de mi vida y no verlo nunca más. Yo era feliz al lado de mi marido muerto y era lo único que me interesaba. Así, ese domingo que descansaba, después de ducharme y desayunar, me saqué la blusa y el sostén y quedé con mis pechos al aire. Así le puse a barrer la casa, limpiar los muebles, ordenar los jarrones y mis pe