Alondra tampoco pudo dormir, sumida en el pánico. Había hecho impresiones de las informaciones del sujeto que mataron a tiros. Los medios publicaron, en el internet numerosas fotos del tipo y era el mismo que vimos estupefacto, seguramente sorprendido de haber sido asesinado de esa manera tan cruel y despiadada y también incrédulo de estar muerto. Ella llegó a mi casa ojerosa y con las copias del rostro del fulano ese que sacó de los portales.
-Se llamaba Klaus Winfield, tampoco le robaron