No lo voy a olvidar jamás. Luego que vi a ese sujeto con la cabeza agujereada, mirándome estupefacto y perplejo, con los ojos vacíos, encharcado en sangre, supe, entonces, que Alondra y yo podíamos ver a los muertos resucitados y eso me aterró demasiado, tanto que sentí fortísimas descargas eléctricas remeciéndome por completo todo el cuerpo, de la cabeza a los pies, muchísimos relámpagos y truenos machacando mis sesos y no pude dormir numerosas noches, sumida en el pánico y aferrada a las m