-Tú estás más loca que yo-, le reclamé a Alondra. Estábamos sentadas en la sala de espera del consultorio del doctor Marving, un reconocido y cotizado parapsicólogo, de mucha fama en el país, incluso en el extranjero. Mi amiga lo llamó e hizo una cita. Él tipo aceptó encantado e interesado por todo lo que le había contado ella de lo que me estaba pasando.
-Las dos estamos locas, Patricia. Yo también he visto a Rudolph y a Darrow, no lo olvides, tú no eres la única que ha perdido un tornillo