Primero fue en el parque, un domingo por la tarde, mientras iba mirando las mariposas y las golondrinas, volando junto a las rosas y los árboles, relajándome, despejando mi mente, tratando de calmar mis nervios por la inseminación artificial que me iba a someter, pensando en no tener problemas en mi embarazo, en el pánico que me sumía la posibilidad de un embarazo múltiple y los riesgos que eso podría provocar eso cuando vi a un sujeto que me miraba con mucha atención. Tenía un enorme hueco