Mundo de ficçãoIniciar sessãoAhora, mientras juegan Scrabble, las piernas de ella estiradas sobre las de Matteo, que acaricia su piel desnuda y sedosa con un pulgar y movimientos circulares, se siente demasiado a gusto y si cierra los ojos para concentrarse en sus otros sentidos puede escuchar su corazón latiendo acelerado por algo tan banal como una caricia.
—Cacique— dice de la nada.
—¿Mh?— levanta la mirada confundida.







