Mundo de ficçãoIniciar sessãoFausto está ahí, luchando con la cafetera y el microondas. Con el primero mueve piezas que no corresponden, intentando abrirlas con frustración; el segundo no funciona porque está cambiando el tiempo en vez de poner el cronómetro.
—Buenos días— su voz sale más ronca de lo planeado y aclara su garganta —. ¿Durmió bien?
—Sí, un poco calurosa la pieza eso sí.
Oh sí, pe







