Fue una suerte que Jackson pusiera seguro en su puerta antes de entrar, lo que nos evitó llevarnos una gran sorpresa. Esto nos dio tiempo para que él se pusiera unos pantalones rápidamente y para que yo me escondiera debajo de la cama. Creo que era un buen escondite, aunque el piso estaba muy frío y yo seguía desnuda.
—¿Qué haces, mi amor? ¿Está todo bien? —preguntó Reina al inspeccionar la habitación de su hijo.
—Nada, solo escuchaba un poco de música —respondió Jackson. No podía ver la expres