Capítulo 324
El Peso de Saber Demasiado
El doctor no salió de la sala con calma.
Exteriormente, sí: sus pasos eran mesurados, su postura erguida, su rostro sereno, esa máscara familiar de profesionalismo en la que los pacientes confiaban sin cuestionar. Pero bajo esa apariencia cuidadosamente cuidada, algo inquieto se agitaba, inestable y afilado, como una astilla clavada demasiado profundamente como para ignorarla.
La puerta se cerró tras él con un suave clic.
Y fue entonces cuando finalmente