Olivia
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Al entrar en la casa, les anuncié a los niños:
—Maya va a venir.
Los ojos de Riley se abrieron con sorpresa.
—¿Está en Nueva York? —preguntó, con la voz llena de emoción.
Asentí.
—Sí.
Les llevé sus mochilas a su habitación y les ofrecí algunos snacks.
—Deberíais quedaros en vuestra habitación y jugar para que los adultos puedan hablar.
Riley y Rowan inicialmente querían habitaciones separadas, pero después de pasar una noche sin estar juntos, decidieron que ya no querían habitaciones s