Seguridad insistió en que la alarma había sido una falsa activación.
Algo relacionado con la brecha de seguridad de semanas atrás.
Nadie sonó realmente convencido.
Ni siquiera los guardias que repetían la explicación.
Aunque las sirenas dejaron de sonar, la tensión siguió instalada en la mansión.
Las conversaciones se volvieron susurros.
Los pasos resonaban más deprisa de lo habitual por los pasillos.
Las puertas se abrían y se cerraban con una urgencia que nadie intentaba disimular.
Lucien no