La citación llega sin explicación, solo un mensajero y una sola línea solicitando mi presencia en el ala este de la finca antes del mediodía. La leo tres veces de todas formas, esperando haber pasado algo por alto.
Lucien ya está esperando cuando bajo, la mandíbula tensa de esa forma que ya reconozco, la expresión que usa justo antes de decidir hacer algo que no se supone que debería hacer.
“No tienes que venir.”
“Voy a ir.”
“Solo se permite la entrada a miembros del Concejo.”
“Conozco la regla